El perrito Pinto y su lección: no robaras

El perrito Pinto y su lección: no robaras

 

Esta, es la historia de un perro, un perro muy tremendo llamado Pinto. Este perro, vagaba por las calles y dormía en los principales refugios de nadie. Pinto, siempre andaba solo y pensaba que su vida era un total desastre, por esa razón,  jamás  pensó en llegar a ser el mejor amigo de un hombre.

 

Pinto, se había acostumbrado a obtener su alimento a través de golpes, sufrimiento y dolor y es de imaginarse que, Pinto, jamás había sentido el calor de un hogar 

 

Un día, Pinto, vagando por las calles, hallo a otro perro felizmente mordiendo un hueso. Se quedó observando y entre sus pensamientos decía: - ¡este  perro, me está presumiendo! Aunque, el otro perro, ni siquiera se había dado cuenta si alguien lo estaba mirando. El perro seguía disfrutando y Pinto tramando. 

 

 

Sin más pensamientos, Pinto ataco y arrebato el hueso pero, no se fue sin antes de dejar mal herido a su semejante. Después, escondido detrás de un árbol, se fue a disfrutar lo que había robado.

 En tanto que disfrutaba lo robado, una lúcida mirada estaba sobre él, esta mirada era de un gato que lo observaba y analizaba sigilosamente. 

De pronto, Pinto, escucho una voz y del susto casi se atraganta

El gato le dice:- así tendrás tu conciencia

Después el gato le pregunta:- ¿Qué tal estuvo el hueso robado?

Pinto, contesto:- muy rico pero por tu culpa casi se me atora el hueso

El gato le vuelve a preguntar: ¿crees que estuvo bien lo que hiciste?

Tocándose la panza Pinto responde: - Pues, si, porque me llene como para un año

Con una mirada de enojo el gato le dice: - ¡pues yo te digo que miau, no estuvo bien!

Pinto, ya un poco temeroso de que el gato sacara las garras le contesto:

 - a ver gato chismoso y tu ¿Quién eres para decirme que es lo bueno o lo malo?

Además, que yo sepa tu y yo, por si no te acuerdas somos grandes enemigos, no quiero hablar más contigo, sino correr tras de ti

El gato le contesta: - inténtalo, ya también sabrás que siempre termino trepado en una pared

Pinto pensando en lo que dijo el gato  le contesto:- bueno, gato loco, tu no robas porque lo has de tener todo, a ver, dime ¿de dónde obtienes tu alimento? No creo que trabajes también, robas para poder comer

El gato riéndose le responde: - pues, miau no

Pinto, al escuchar al gato ladro de risa y a la vez pensaba:- sí, este gato me sigue molestando lo voy a revolcar para que se le quiete lo blanco y mínimo se parezca un poco a mí, huau, si

El gato le contesto: pues, yo como gato bueno, cuido de una casa para que unos ratones no ensucien

Pinto, en su incredulidad y tomándolo por tonto le dijo:- huau, huau, huau, me das sueño gato

Por último el gato reto a Pinto y le dijo: te propongo, que, intentes no robar, no pelear mucho menos lastimar a tu semejante

Pinto, contesto: - pues, eso lo veo a tres huesos, muy difícil

El gato le contesta:- pues, si, al principio va a ser complicado porque cambiaras, pero, al final veras que todo va estar muy bien

Pinto:- no lo sé, pero, lo que si se, es que ¡quiero que te vayas!

El gato le dice:- solo, déjame decirte una última cosa, que, así también estaba al principio el perro a quien tú robaste y lastimaste, pero que un día decidió no vagar más

En ese momento Pinto con una mirada de vergüenza dijo:- lo intentare, ahora, vete ya

Pinto, decidió intentar cambiar porque muchas de las veces el salía siempre mal herido al intentar robar. Así pasaron los días. Pinto, en su firme decisión también se le estaba aumentando el hambre a cien huesos

Un día el gato lo sorprendió trayéndole un hueso, no robado, el cual disfruto.

Pinto le dijo al gato:- que bueno que me hayas traído un hueso porque ya estaba listo para robar

Gato:- lo sé por eso te lo traje

Pinto calmo un poco su hambre aunque, después de unos días las cosas aumentaron su dificultad. El sentía que se desmayaba de hambre.

Pasaban los días y Pinto ya no aguantaba y sin saberlo se hallaba afuera de una casa y en su difícil pensar decía:- Dios, tú que me creaste, te pido que me ayudes, quiero cambiar, ya no quiero robar más

 

Pinto, tenía en mente, que su vida se acabaría en ese instante por lo que decidió dar su último ladrido de auxilio

Pinto, estando acostado afuera de una casa y al dar su último ladrido, un niño salió a atender la señal de auxilio. El niño vio al perro muriéndose e inmediatamente le dio a beber y después de relajarlo lo alimento. Así, pasaron los días para Pinto quien se reanimo y sin darse cuenta formaba parte, del calor de un hogar.

Pinto, quien después se llamó Salvo, se dedicó a cuidar del niño quien también lo había cuidado.

Una tarde, Salvo salió a pasear con el niño. Salvo, al ver a un perro comiendo, ladro de hambre y el niño le pregunto ¿tienes hambre? Vámonos para la casa para que comas algo

Durante el camino a casa, el niño le dijo a Pinto:- sabes, a mí no me gustaría que robaras, por el hecho de tener hambre, sabes ¿por qué? porque yo he aprendido de la palabra de Dios que, no es bueno robar y yo como hijo de Dios sé que no debo de hacer nada que a mi padre no le guste porque él puede castigarme, es por eso que no debes robar porque si tu no entiendes a Dios no le agradara tu vida. Una vez más, Salvo confirmo la lección de que no es necesario robar para poder alimentarse.

 

escrito por: Josefa Gomez Garcia 

 

 

 

 

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